Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga, Tito Rosca y los negocios sucios del EMDeR

Tito Rosca y Martín Vestiga. (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.

En una mesa de café de Mar del Plata, entre el murmullo del verano tardío y el humo ajeno, el respetado periodista Martín Vestiga volvió a cruzarse con el satánico e insoportable con olor a cigarrillo Tito Rosca.

El saludo fue breve y el clima, espeso. No hizo falta mucho para que el respetado periodista Martín Vestiga le soltara a Tito Rosca un nuevo chusmerío político-administrativo que viene recorriendo los pasillos municipales como secreto a voces.

"Se comenta fuerte otra vez lo del EMDeR", arrancó el respetado periodista Martín Vestiga, mientras Tito Rosca encendía otro cigarrillo. Según versiones que circulan dentro del Ente Municipal de Deportes y Recreación de General Pueyrredon, habría presuntas irregularidades vinculadas al destino de insumos sobrantes de los Juegos Evita y los Juegos Bonaerenses.

En el centro de esas versiones aparecen la directora general Alejandra Urquía y el titular de Infraestructura, Martín Rosales.

Siempre de acuerdo a los relatos que escuchó el respetado periodista Martín Vestiga, los excedentes de botellas de agua mineral, indumentaria deportiva, pelotas y otros artículos no habrían seguido el circuito administrativo correspondiente.

La operatoria, dicen, se habría apoyado en un engranaje interno donde Ezequiel Miranda cumplía el rol operativo, señalado como quien retiraba y trasladaba los materiales bajo órdenes superiores.

Tito Rosca escuchó en silencio, con gesto incómodo y olor persistente a cigarrillo, mientras el respetado periodista Martín Vestiga aclaraba que se trata de versiones que reclaman explicaciones oficiales y controles efectivos.

En Mar del Plata, donde todos se conocen, los chismes no suelen nacer de la nada. Y cuando el café se enfría, las preguntas quedan sobre la mesa.

¡Míralo él! ¡Míralo él!

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