Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga, Tito Rosca y los "manejes" de Tránsito

Tito Rosca y Martín Vestiga. (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.

El cruce fue tan marplatense como inesperado. En una esquina ventosa del centro, entre bocinazos, semáforos largos y el humo de un cigarrillo que parecía no apagarse nunca, volvieron a encontrarse el respetado periodista Martín Vestiga y el operador satánico e insoportable con olor a cigarrillo Tito Rosca.

No fue un saludo cordial ni un intercambio protocolar: fue, una vez más, un cruce cargado de chusmerío, ironía y ese clima espeso que suele acompañar a Tito Rosca.

Según pudo reconstruirse en clave de trascendidos, Tito Rosca se acercó con su habitual tono conspirativo a Martín Vestiga para largar una versión que, dijo, “se comenta en voz baja pero se sabe en voz alta”.

Siempre de acuerdo al relato de Tito Rosca, existiría una supuesta productora llamada Mar del Set que estaría pagando “servicios especiales” a la cartera municipal marplatense de Tránsito, a cambio de beneficios y “manejes extraños” vinculados a operativos, habilitaciones flexibles y algunas miradas hacia otro lado.

Martín Vestiga escuchó con la calma que lo caracteriza, sin interrumpir, mientras Tito Rosca encendía otro cigarrillo y condimentaba el relato con gestos ampulosos y frases cargadas de misterio.

En ningún momento Martín Vestiga convalidó la información, pero tampoco dejó pasar por alto el comentario, consciente de que en Mar del Plata los rumores suelen correr más rápido que los colectivos en hora pico.

El operador satánico e insoportable con olor a cigarrillo Tito Rosca insistió en que no se trataba de una denuncia formal, sino de un “secreto a voces” que circula en ciertos pasillos, cafés y mesas nocturnas de la ciudad.

Habló de supuestos arreglos, favores cruzados y beneficios difíciles de explicar, siempre en tono de chisme, sin aportar pruebas concretas y apelando a su ya conocida narrativa de sombras y sospechas.

Por su parte, el respetado periodista Martín Vestiga mantuvo distancia, recordando que cualquier mención a irregularidades en áreas sensibles como Tránsito debe ser tratada con extrema responsabilidad y con información chequeada.

Aun así, el cruce volvió a encender comentarios entre quienes presenciaron la escena, convencidos de que cuando Tito Rosca aparece, nunca es solo para saludar.

Así, entre rumores, humo de cigarrillo y miradas incómodas, Martín Vestiga y Tito Rosca volvieron a protagonizar un episodio típicamente marplatense, donde la línea entre el chisme político y la realidad queda, una vez más, flotando en el aire salado de la ciudad.

¡Damela vos! ¡Damela a mí!

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