Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga, Tito Rosca y el curro del EMDeR

Tito Rosca y Martín Vestiga. (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.

El encuentro fue tan marplatense como el viento del sudeste y el olor a café recalentado. En una esquina céntrica de Mar del Plata, el respetado periodista Martín Vestiga caminaba con paso apurado cuando fue interceptado por el satánico e insoportable con olor a pucho Tito Rosca, que emergió entre la gente como si lo hubiera escupido una nube de humo rancio.

Sin saludar y con la ceniza colgándole del cigarrillo, Tito Rosca le chusmeó al respetado periodista Martín Vestiga que el año pasado, en el ya lejano y siempre sospechoso 2024, Martín Rosales, director de Infraestructura del Ente Municipal de Deportes y Recreación, habría decidido que el techo del Polideportivo Islas Malvinas necesitaba una impermeabilización "de lujo".

Según el relato de Tito Rosca, la obra costó un poco más de 70 millones de pesos y quedó en manos de una empresa "amiga", de esas que aparecen justo cuando hay presupuesto y desaparecen cuando llueve.

El satánico e insoportable con olor a pucho Tito Rosca, bajando la voz como si estuviera revelando el secreto de la Atlántida, le contó al respetado periodista Martín Vestiga que, siempre según este chusmerío de pasillo, para que el trámite cerrara prolijo Martín Rosales habría hecho firmar la licitación al director de carrera Damián Salinas.

Todo muy prolijo en los papeles, pero no tanto en el techo, porque (de acuerdo a la versión que circula en el humo del cigarrillo) hubo presunto fraude, supuestas coimas para ambos funcionarios y, como broche irónico, el techo siguió lloviéndose como si nada se hubiera hecho.

El respetado periodista Martín Vestiga escuchó, arqueó una ceja y miró al cielo gris de Mar del Plata, casi esperando que cayera una gota para darle dramatismo a la escena.

El satánico e insoportable con olor a pucho Tito Rosca, satisfecho con su aporte al folklore político local, dio una pitada final y se perdió entre la gente, dejando flotando en el aire una mezcla de nicotina, sarcasmo y ese viejo clásico marplatense: mucha plata, muchos amigos y un techo que, aun después de millones, sigue sin aguantar la lluvia.

¡Eres una rata! ¡Rata de alcantarillas!

Lectores: 254

Envianos tu comentario