Martín Vestiga, Pepe Ronista y la desesperación de un candidato de Kicillof
Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Todo un adicto a su profesión.
Martín Vestiga y Pepe Ronista entraron al acto como si fueran 2 personajes de un viejo sainete: el respetado periodista con su libreta en una mano y mirada de investigador que escucha más de lo que habla...
Pepe Ronista (tal cual lo presentamos) con el olorcito a choripán y grasa que lo delata a 2 cuadras, y la sonrisa de quien siempre tiene un chisme a medio asar.
Mientras la banda peronista afinaba la marcha y algunos parientes buscaban la sombra, Pepe Ronista se le acercó a Martín Vestiga y, en tono conspirativo, le susurró que el candidato a concejal marplatense de Axel Kicillof y actual diputado bonaerense, Gustavo Pulti, estaría “en el horno” porque no lograría romper el piso electoral y (según el militante) habría perdido los votos clave del Puerto de Mar del Plata.
La versión llegó como un choripán recién cortado: caliente, jugosa y con mucho condimento.
Martín Vestiga, con cara de quien sabe que la política es una parrilla y que las brasas gobiernan más que los discursos, preguntó (en voz alta, para que el micrófono lo registrara aunque nadie lo pidiera): “¿Y el Puerto qué dice?” Pepe Ronista, sacudiéndose las migas del chaleco, explicó que el Puerto andaría medio de duelo...
Menos votos, más barcos parados y vecinos que ahora tienen más historias de reclamo que de aplausos. No faltaron los ejemplos: la pesca parada, las fábricas con menos movimiento y la mesa intersectorial reactivada para apagar incendios.
A Martín Vestiga se lo vio anotar en su libreta la frase “grieta + choripán = headline” y luego, con el periodista que es, trató de convertir el chusmerío en pregunta periodística: “¿Es real o es sólo humo de parrilla?”.
Pepe Ronista se rió y respondió que, en política, el humo a veces viene con panceta y otras con encuestas, y que si Gustavo Pulti no arregla eso, el próximo asado lo paga otro.
El acto siguió: algunos aplaudieron, otros sacaron fotos y Martín Vestiga observó que Pepe Ronista tenía una habilidad única para transformar rumores en poesía popular.
“Si esto fuera una novela”, dijo Martín Vestiga, “sería una de esas donde el puerto se convierte en personaje y el candidato en secundario que sueña con volver a ser protagonista”.
Pepe Ronista asintió, despachó otro chisme y se fue directo a comprar otro choripán, porque en la política local, el hambre canjea votos y a veces salva campañas.
Al final, Martín Vestiga cerró la libreta, Pepe Ronista limpió sus dedos en el delantal imaginario y el acto continuó con la música a todo volumen, mientras en la ciudad quedaba flotando la pregunta que ambos habían dejado en el aire: ¿Tendrá Gustavo Pulti un plan B... O sólo resta prender otra parrilla de campaña?
¡Se viene!








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