Martín Vestiga
Una producción de NOVA

Martín Vestiga, Enzo Brado y las amenazas severas en el EMDeR

Martín Vestiga, un periodista honesto, y Enzo Brado, un colega de dudosa reputación. (Dibujo: NOVA)

Sagaz como siempre. Intrépido e inquisidor. Adjetivos que sólo califican a Martín Vestiga, un asiduo colaborador de NOVA que vive trabajando y que, en sus ratos libres, investiga como pocos. Dos por tres se encuentra con Enzo Brado, un colega de dudosa reputación, quien recibe dinero en sobres a cuatro manos, pero que le pasa jugosa información.

En una ciudad acostumbrada a que la política se juegue tanto en los despachos como en los pasillos, un nuevo cruce volvió a sacudir el mundillo marplatense.

Esta vez, el escenario fue Mar del Plata y los protagonistas, otra vez, fueron el polémico y controversial operador político Enzo Brado y el respetado periodista Martín Vestiga.

Según pudo reconstruirse, Enzo Brado se encontró con Martín Vestiga y, fiel a su estilo de informante sin filtro, le chusmeó la información que por estas horas genera máxima tensión dentro del Ente Municipal de Deportes y Recreación (EMDeR).

De acuerdo a lo que relató Enzo Brado a Martín Vestiga, el director de Infraestructura del EMDeR, Martín Rosales, estaría decidido a avanzar con el despido de Josué Ojeda, referente gremial y voz crítica dentro del organismo.

Pero el dato que más ruido generó, y que Enzo Brado le transmitió sin rodeos a Martín Vestiga, tiene que ver con un episodio ocurrido el lunes en una oficina del ente.

Siempre según la versión que circula internamente y que Enzo Brado puso sobre la mesa, Martín Rosales habría amenazado a Josué Ojeda, diciéndole que lo iba a mandar a "cagar a trompadas", en un marco de extrema tensión y enojo.

Martín Vestiga, que viene siguiendo de cerca las internas municipales y el clima en el EMDeR, tomó nota de una situación que, de confirmarse, escalaría el conflicto a un nivel mucho más delicado.

No se trata solo de una pulseada política o sindical, sino de una denuncia grave que involucra presuntas amenazas y un intento de disciplinamiento interno.

Por ahora, no hay comunicaciones oficiales que confirmen ni desmientan la versión, pero lo cierto es que el nombre de Martín Rosales vuelve a quedar en el centro de la escena por su forma de conducción, mientras que Josué Ojeda aparece como el blanco de una ofensiva que excede lo administrativo.

El cruce entre Enzo Brado y Martín Vestiga volvió a dejar en claro que, en Mar del Plata, la política local no descansa y que muchas de las historias que luego estallan públicamente empiezan como un chisme al oído. En este caso, el chisme suena fuerte y promete nuevos capítulos.

¡Piñas van! ¡Piñas vienen!

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