Correo de Lectores
Benjamín contrajo parálisis cerebral y ceguera

¿La Salud que queremos? Mala praxis, desidia y burla del Hospital Privado de Comunidad

Benja (3 años) y su mamá necesitan el apoyo de la ciudadanía para lograr una mejor calidad de vida.

Hola soy Cristina Alejandra Peter y esta es la dura historia de Benjamín, mi hijito, víctima de mala praxis y desidia.

El 8 de abril de 2012, di a luz a Benja. Fue un bebé sano, que estuvo bien de peso y bien de talla ¿Qué pasó para que hoy, tres años después de aquel feliz día, Benja tenga parálisis cerebral infantil y ceguera en ambos ojos? Lo que pasó fue una mala praxis tremenda del Hospital Privado de Comunidad, en Mar del Plata.

Somos muy humildes, y estoy sola con Benja y todos los problemas que tiene mi chiquito. Trabajo cuatro horas por día limpiando casas y tengo a mi familia dividida. Yo vivo con Benja en la casa de un amigo y, con mi madre, viven Marcos (10) y Rodolfo (8), mis otros dos hijos.

¿Y el papá de Benja? Cuando supo que iba a quedar discapacitado se borró. No le pasa la cuota alimentaria, ni nada. Ni siquiera llama o lo quiere ver. Pero eso no es todo, el papá de Benja no fue el único que se borró, lo mismo le cabe a quienes le hicieron esto al nene.

En los primeros diez meses de vida, a Benja lo llevé 21 veces a ese Hospital. Siempre estaba irritado, con dolores, sangrado en el oído. Pero siempre me decían que no era nada. También tenía dolores abdominales y le costaba ir de vientre.

“Una fecha que jamás olvidare”

Pero el punto máximo de desidia llegó el 4 de febrero de 2013. Volví a ir a la Guardia del lugar, con Benja retorciéndose de dolor. La doctora Nancy Martínez no se diferenció de sus colegas.

“No tiene nada” me dijo, siendo yo una desesperada madre que pedía una placa, un análisis, al menos que lo revisen. No me conformó la respuesta y lo lleve al bebé a la clínica Materno Infantil. Eran las 8:30 de la mañana. Ahí le salió que tenía líquido en el abdomen.

En ese momento, apareció en escena su pediatra de cabecera, Jorge Luis Montero, quien pidió que al nene lo vuelvan a trasladar al Hospital Privado de Comunidad para que lo viera un cirujano: Benjamín tenía una apendicitis. Recién a las 15 –habíamos llegado a las 13– lo internaron. Cuatro horas y media después apareció el cirujano y a las 19:40 comenzó la operación.

La intervención que debía durar una hora como máximo porque según los médicos “era una operación sencilla”, casi termina de la peor manera. A la hora me llaman del quirófano y me dicen que había tenido un paro cardiorrespiratorio y que habían tenido que reanimarlo. Lo único que hice fue descomponerme y no escuché más nada.

Cuando me reanimé, me enteré que recién ahí lo iban a operar, porque al nene le dio el paro cuándo lo anestesiaron. Ahí el doctor me dijo que si él salía de nuevo del quirófano que esperemos la peor noticia, de lo contrario, todo iba a estar bien. Estuvimos dos horas más y Benja salió".

“Empezó el infierno”

Benja salió con parálisis cerebral y ceguera en ambos ojos. Según explicaron los médicos, debido a una falta de aire en el cerebro, acontecida durante el paro. A las 48 horas, el 6 de febrero de 2013, Benja entró en coma. Diez días después, sufrió un absceso del que pudo zafar de volver a ser operado “porque con la medicación se le disolvió”.

De lo que no pudo zafar es de la calidad de vida que le quedó luego de esa operación. El 6 de marzo de 2013, a Benja le dieron el alta. Pero ya no era el mismo. Yo entré con mi hijo prácticamente caminando y me lo devolvieron con parálisis cerebral infantil y con ceguera en los dos ojos, eso dice su certificado de discapacidad.

Ofrecieron una alternativa y se arrepintieron

La gente del Hospital Privado de Comunidad esbozó un gesto para reparar su terrible error, pero se quedó en meros amagues. Hace dos años que pasó esto, en dos años nos quedamos tres veces en la calle, Benja está sin tratamiento de rehabilitación.

Hace poco me ofrecieron pagarle un tratamiento en Cuba, acepté. Nosotros teníamos turno para la primera semana de enero de 2015, y ellos se echaron atrás. Quisieron ir a Juicio. A ellos no les importa las condiciones en que está mi hijo, para ellos es como si fuera un perro. No pueden hacer semejante abandono de persona.

Como si fuera poco, tuve que soportar que se burlaran de mí en la primera mediación: se me rieron en la cara cuando empecé a hablar del nene.

Benjamín cumplió tres años este 8 de abril. No camina, no se para, no ve, no habla, no come solo, no agarra cosas. Tiene que empezar un jardín que aún no conseguimos, no tiene cupo, no está haciendo rehabilitación, porque mi situación económica no me lo permite.

Tengo que andar en colectivo, pero como Benja tiene afectado el sistema nervioso y toma medicación, a veces no puedo pagar ni un boleto, todo cuesta muy caro.

A veces no tengo ganas de seguir, sigo por mi hijo. Él necesita una mejor calidad de vida. Ruego, pido, imploro: soy una madre consternada, desesperada. Lo que ellos me puedan dar no me va a devolver a mi hijo como era, pero por lo menos quiero mejorar su calidad de vida. Se tienen que hacer cargo. Arruinaron vidas. La de él, la de sus hermanos y la mía.

*A todos aquellos interesados en unirse a la causa, NOVA informa que pueden contactarse con esta madre luchadora a través del Facebook/UnTratamientoParaBenja.

También hay una Caja de Ahorro solidaria en Banco Nación a nombre de “Peter, Cristina Alejandra” (CBU 011 035 00 300350 22952 933) para llegar a la difícil suma de 50.000 dólares, necesarios para el tratamiento que en Cuba le mejoraría la vida a Benja.

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