Panorama Político de Mar del Plata
Reviviendo a los muertos

Gustavo Pulti y Carlos Fernando Arroyo vuelven al terreno electoral

2 ex intendentes llevan a la cancha sus espacios vecinalistas para la contienda electoral que se avecina en el 2023. (Dibujo: NOVA)

Un día de mucha lluvia en la esquina de San Lorenzo y Teodoro Bronzini, a metros del local político de Guillermo Raúl Sáenz Saralegui, quien supo comandar el Concejo Deliberante durante la gestión de Carlos Fernando Arroyo. Su amigo por aquel entonces. Actualmente, distanciados como consecuencia de la política.

Sin ir más lejos, el dueño del sello Partido Popular de la Reconstrucción (PPR) afirmó que su retiro del terreno electoral “ya no tiene interés alguno”, por lo que ha puesto su local partidario a disposición de fuerzas políticas como Juntos por el Cambio (JxC), Avanza Libertad (AL) y Frente Patriota (FP). Claramente prohibido para kirchneristas o de tendencia izquierdista.

En la misma línea, lo que fue su militancia, se ha disipado entre el riñón de Propuesta Republicana (PRO), Peronismo Republicano (PR) y Partido Nacionalista Constitucional - Unión para la Integración y el Resurgimiento (UNIR). Importante figuras políticas del peronismo supieron licuar la situación, como Marcelo Cardoso, titular de Inspección General; César Moraiz, empresario gastronómico; y Emilio Sucar Grau, abogado y entrenador de caballos de salto.

Por el costado del arroyismo, desde la ida del ex mandatario local del Palacio Municipal, su único peón fue el ex concejal Mauricio Loria, quien demostró “admiración” por el conductor y negoció su ingreso profesional a Obras Sanitarias (OSSE). Siendo así el último embrión que fue capturado por la estructura PRO.

No solamente el puesto Ejecutivo del servicio de agua fue la herramienta para desinflar al espacio vecinalista de Agrupación Atlántica, sino que también se utilizó la cartera de Transporte y Tránsito municipal. Allí mismo pueden visualizarse a demasiados ex hombres de la militancia arroyista siendo empleados con el chaleco verde flúor.

Carlos Fernando Arroyo no se encuentra físicamente integrado a la estructura del terreno político, sino más bien está perdido como los paseos por la costa marplatense de su ex concejal Marcelo Carrara. Tras años de jugársela por mantenerse en el Poder Legislativo, se desapareció como quien no entiende nada.

Un pultismo de mayor presencia

El ex intendente Gustavo Pulti se destacó por siempre tener la picardía de buscar los recovecos del terreno político, y aún sigue insistiendo. Por ejemplo, a kilómetros de las elecciones en 2023, él se encuentra mensajeando a sus conocidos referentes de espacios. Sin discriminar ideológicamente.

Mientras su apellido recorre los pasillos del Frente de Todos en el Concejo Deliberante como arma de coalición para los próximos sufragios, Pulti “rosquea” en los exteriores de la Municipalidad de General Pueyrredón. Tanto para el núcleo de Juntos como para las arcas del kirchnerismo, aunque este último esté copado por su contrincante principal, Lucas Fiorini y gran parte de Crear Mar del Plata.

Paula Mantero y Horacio Taccone son sus 2 herramientas de negociación desde Acción Marplatense en el Legislativo para poder negociar puestos municipales con el intendente Guillermo Montenegro y escalones de poder con el Gobierno provincial de Axel Kicillof. Un distinguido de la política.

Ante todo lo referido, sin estar presentes pero desde afuera, con mayor o menor poder siguen siendo ejes de la discusión en la mesa chica de la política vecinalista de cara al 2023. Lo cual vuelve a revivir una antigua discusión de lo que verdaderamente significa la política de gestión en la ciudad, con sus pros y contras.

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