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Graves denuncias por abuso sexual en el Instituto Arístides Hernández: el acusado sigue en funciones

Ex alumnos y empleados apuntan contra Lucas Miranda, secretario del instituto. Acusaciones archivadas, encubrimiento oficial y una comunidad educativa desprotegida. (Foto: CHATGPT-IA)
Lucas Miranda en reuniones del EMDER.

El Instituto Arístides Hernández, que depende del Ente Municipal de Deportes y Recreación (EMDeR) de General Pueyrredon, atraviesa su momento más oscuro: varias denuncias por abuso sexual pesan sobre Lucas Miranda, actual secretario del establecimiento, y sin embargo sigue en su cargo, con contacto diario con estudiantes.

Según documentos internos a los que accedió Agencia NOVA, las denuncias comenzaron a circular por correo electrónico hace meses. Ex alumnos y compañeros de trabajo señalaron conductas de acoso y manoseos por parte de Miranda. Las comunicaciones fueron dirigidas a la Dirección de Gestión del EMDeR, que informó a las autoridades superiores, pero no actuó.

Una de las víctimas escribió con crudeza: “Hoy el Director está obligado a convivir con un secretario que manosea pibes”. El mensaje fue recibido pero jamás respondido. Hasta el momento, Miranda no fue apartado ni sumariado, a pesar de que al menos una denuncia fue formalizada ante la Policía Bonaerense.

Desde la conducción institucional, que encabeza Alejandra Urquia como directora general de Política Deportiva y representante legal del ente, optaron por el silencio y la negación, poniendo en duda la veracidad de los testimonios y exponiendo aún más a quienes se animaron a denunciar. Urquia, lejos de iniciar un sumario interno como indica el protocolo, habría ordenado mantener todo “en secreto”, según confirman fuentes del caso.

Consultado por la publicación, el inspector de DIEGEP, ente que debe supervisar al instituto, respondió que “es un tema que deben resolver internamente”, evitando cualquier tipo de intervención o sanción formal.

Mientras tanto, Miranda continúa en funciones dentro de la Escuela de Guardavidas del EMDeR, en contacto permanente con jóvenes. Desde el entorno de las víctimas denuncian hostigamiento institucional, revictimización y encubrimiento sistemático. “No hay sumario, no hay respuestas, no hay justicia. Solo silencio”, resumió uno de los denunciantes.

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