Judiciales y Policiales
Estalló la polémica

Escándalo: denuncian que la cesión del bar en el Faro se basó en un documento falso

La gravedad de la acusación radica en que ese documento habría sido determinante para sortear los mecanismos habituales de contratación del Estado

Una nueva controversia sacude al proyecto gastronómico que pretende instalarse en el predio lindero al Faro de la Memoria, en Mar del Plata. Organismos de derechos humanos y vecinos denunciaron que la entrega del espacio público se habría concretado a partir de la falsificación de un documento clave, lo que pone en duda la legalidad de todo el proceso.

Según se desprende de la denuncia presentada en la Justicia, el expediente que habilitó la cesión del predio habría sido iniciado con información falsa. El abogado de los organismos, César Sivo, fue categórico: “Es un expediente que arranca con un documento que asevera una mentira”, lo que, según explicó, permitió construir todo el andamiaje administrativo que derivó en la aprobación del proyecto.

La gravedad de la acusación radica en que ese documento habría sido determinante para sortear los mecanismos habituales de contratación del Estado. “Ese dato falso permitió burlar todo el sistema de contratación”, advirtió el letrado, quien además sostuvo que los concejales que votaron la ordenanza “fueron engañados”.

El proyecto en cuestión contempla la instalación de un bar en un espacio cargado de fuerte valor simbólico: una zona vinculada a la memoria de los crímenes de la última dictadura. En ese marco, los organismos denunciantes también cuestionaron el rol de la sociedad de fomento involucrada, al señalar que no habría existido un proceso transparente ni participación real de la comunidad.

De acuerdo a los testimonios recabados en la causa, la entidad vecinal no habría presentado propuestas concretas ni beneficios claros para los vecinos, y el documento utilizado para impulsar la iniciativa habría sido elaborado por la propia empresa interesada en explotar el lugar.

Además, se remarcó que el proyecto nunca fue sometido a una asamblea de socios ni comunicado formalmente a los habitantes del barrio, sino que se discutió en reuniones informales entre las autoridades de la institución y el sector privado.

Para los organismos de derechos humanos, el caso expone una maniobra más amplia: el uso de una institución comunitaria como “pantalla” para encubrir un negocio privado en tierras de alta sensibilidad histórica.

El conflicto se da en paralelo a otras causas judiciales en curso que buscan frenar o anular la ordenanza que habilitó la cesión del predio, en medio de cuestionamientos sobre la transparencia del proceso y el respeto por el valor simbólico del lugar.

Mientras la Justicia avanza, la polémica crece y suma un nuevo elemento de peso: la posibilidad de que todo el procedimiento administrativo haya estado viciado desde su origen. Si se confirma la denuncia, no solo quedaría en jaque el proyecto del bar, sino también la actuación de las autoridades que avalaron su implementación.

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