Entre el mar y el piano: la vida íntima de Mariano Mores en su refugio marplatense
En la esquina de Alem y Gascón, en el corazón tradicional de Mar del Plata, se levanta un chalet de techos a dos aguas y aire pintoresquista que parece detenido en el tiempo.
Es la Casa Mariano Mores, un espacio que hoy funciona como museo y centro cultural, pero que durante décadas fue refugio creativo, hogar de veranos y escenario íntimo de uno de los grandes nombres del tango argentino: Mariano Mores.
La historia del lugar comienza mucho antes de que el piano del maestro sonara entre sus paredes. El chalet, conocido como “Ave María”, fue construido en 1930 por la firma Arturo Lemmi y Hermanos, en una zona que por entonces consolidaba su perfil residencial y turístico.
Con su estética clásica marplatense, muros sólidos y jardín al frente, representaba el sueño de la ciudad balnearia que crecía entre el mar y las temporadas estivales.
Décadas después, en 1974, Mariano Mores decidió comprar la propiedad tras haberla alquilado. Para entonces ya era una figura consagrada del tango, autor de piezas inmortales como Uno, Grisel y Taquito militar.
Sin embargo, lejos del brillo de los escenarios internacionales, en Mar del Plata encontraba otra cosa: calma. La casa se convirtió en su residencia de veraneo, en el lugar donde compartía cumpleaños, reuniones familiares y encuentros con amigos, artistas e intelectuales que pasaban por la ciudad.
Quienes lo recuerdan hablan de un Mores cercano, dispuesto a conversar con vecinos y a participar de la vida cultural local. No era extraño que su presencia se sintiera en eventos y celebraciones marplatenses.
La ciudad no era solo un destino turístico para él, sino un espacio de pertenencia. Entre esas paredes también hubo música: ensayos, composiciones y momentos de inspiración que dialogaban con el rumor del mar cercano.
Con el paso del tiempo y tras la muerte del compositor en 2016, la casa atravesó distintas etapas hasta consolidarse como patrimonio cultural. Fue declarada de interés patrimonial municipal, de interés turístico provincial y, más tarde, Bien de Interés Histórico Nacional.
Las distinciones no solo reconocen el valor arquitectónico del chalet, sino también la dimensión simbólica de haber sido el hogar de una figura central de la música popular argentina.
Hoy, la Casa Mariano Mores reabrió sus puertas como museo biográfico y centro cultural dedicado al tango. Las visitas guiadas recorren ambientes donde se exhiben objetos personales, fotografías y material de archivo donado por la familia. Hay conciertos, charlas, propuestas educativas y actividades gratuitas que buscan acercar la historia del género a nuevas generaciones.
Más que un museo, el chalet funciona como puente entre épocas. Allí conviven la memoria de un artista que llevó el tango a los grandes escenarios del mundo y la identidad cultural de Mar del Plata, ciudad que supo abrazarlo como vecino ilustre. En cada habitación, la historia personal se mezcla con la historia colectiva.
La Casa Mariano Mores no es solo una dirección en el mapa urbano. Es un relato vivo sobre cómo un hombre y su música encontraron en Mar del Plata un lugar para quedarse, aunque fuera por temporadas. Y cómo esa huella, lejos de diluirse, sigue resonando en cada acorde que hoy vuelve a sonar entre sus paredes.








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