El interino Agustín Neme al final terminó siendo un perrito faldero del "empresaurio" Emiliano Giri
La breve gestión del intendente interino de Mar del Plata, Agustín Neme, comienza a quedar bajo la lupa de la política local, no tanto por sus decisiones propias sino por la creciente influencia que estaría ejerciendo en las sombras el empresario Emiliano Giri, señalado en distintos despachos municipales como el verdadero articulador del poder en esta etapa transitoria del Ejecutivo.
Una de las primeras señales que advierten sobre esta dinámica se refleja en la actividad pública del propio Neme. En sus redes sociales, el intendente interino casi exclusivamente replica y difunde la gestión del titular del Ente Municipal de Vialidad y Alumbrado (EMViAl), Mariano Bowden.
La selectividad no pasa inadvertida: sigue al pie de la letra los pasos de su jefe político y "hermano", como el propio Neme presentó a Giri durante la primera reunión de Gabinete local, reforzando la idea de una conducción paralela que no figura en los organigramas formales, pero que estaría marcando el pulso del Ejecutivo.
En ese contexto, las reuniones de Gabinete, con la llamativa presencia habitual de Emiliano Giri (quien no cuenta con ningún nombramiento oficial), distan de tener el peso político e institucional que supieron ostentar durante la gestión de Guillermo Montenegro.
Según fuentes anónimas con acceso a esos encuentros, se han transformado en una suerte de "kermés", donde apenas se pregunta qué se está haciendo, sin debates profundos ni definiciones estratégicas.
Para varios funcionarios, la diferencia de clima y contenido es notoria y genera malestar: lo que antes era un ámbito de discusión política y toma de decisiones hoy se asemeja más a una formalidad vacía.
El malestar se profundiza por otro dato que recorre los pasillos del Palacio Municipal. De acuerdo a testimonios recogidos en estricta reserva, Emiliano Giri se estaría tomando atribuciones que no le corresponden, enviando mensajes directos a funcionarios para llamarles la atención, marcarles la cancha o exigir explicaciones.
"Giri se cree Santiago Caputo. Y encima, con Neme, se sienten dueños del Gobierno", deslizó un integrante del Gabinete en "off", sintetizando el clima de incomodidad que atraviesa a distintos sectores de la gestión.
Las quejas no se limitan al plano interno. En el ecosistema mediático local también se perciben movimientos que generan suspicacias. Según versiones que circulan con insistencia, Giri estaría financiando a medios afines para atacar a funcionarios identificados como "puros" de Guillermo Montenegro y, al mismo tiempo, amplificar de manera sistemática las acciones del EMViAl, de Agustín Neme y de Santiago Bonifatti.
La estrategia, de confirmarse, buscaría instalar un nuevo relato de poder, desplazando figuras del montenegrismo duro y consolidando un esquema de conducción más alineado a los intereses del empresario.
En este escenario, la figura del intendente interino aparece cada vez más desdibujada, reducida a un rol de ejecutor de decisiones ajenas, sin autonomía política ni margen para imprimir un sello propio.
Lejos de consolidar un liderazgo transitorio firme, la gestión de Neme parece quedar atrapada en una lógica de dependencia que alimenta críticas, tensiones internas y una creciente sensación de desgobierno.
Mientras tanto, en Mar del Plata se acumulan problemas estructurales que demandan respuestas concretas y urgentes.
En ese contexto, la disputa por el control real del poder municipal y la intromisión de actores sin cargo formal en la toma de decisiones no hacen más que sumar incertidumbre a un escenario político ya de por sí complejo.








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