Panorama Político de Mar del Plata
La Grieta marplatense

El enfrentamiento entre Guillermo Montenegro y Fernanda Raverta se agrava de forma clara

El intendente y la titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) han quedado mucho más enfrentados que de costumbre, tornando a General Pueyrredón en centro de una nueva pelea bipartidista. (Dibujo: NOVA)

La lucha de egos entre el intendente Guillermo Montenegro y la directora de la Administración de la Seguridad Social (ANSES), Fernanda Raverta, se ha convertido en una batalla totalmente identitaria que no pasa por lo ideológico. Más bien, es una consecuencia de los constantes ataques personales y las operaciones de prensa que se han ido llevando a cabo, en torno a las campañas para concejal del 2021 y las elecciones partidarias del Partido Justicialista (PJ) en el presente 2022.

El jefe comunal se encontró, durante gran parte de su carrera política, cercano a la titular de la cartera pensionaria como consecuencia de una amistad cercana con su padre, el negociador y ex terrorista montonero Mario Montoto. Lejano a ello, la ideología no los separaba para nada, aunque el hecho se fue agravando con el correr del tiempo.

Asimismo, el hombre de Juntos primero comenzó por intentar alivianar las cosas en la última apertura de sesiones, minimizando las discrepancias y llamando al diálogo. Ello sumado a centrar su enfrentamiento con las concejales camporistas Virginia Sívori y Marina Santoro, lo cual no tuvo respuestas desde la mujer que supo liderar a la coalición Todos (actualmente comandada por el director de Correo Argentino Rodolfo “Manino” Iriart).

Con el pasar de los meses, se filtró desde NOVA los constantes guiños desde el sector oficialista local, con ayuda de la pata peronista de Juntos mermada entre el empresario gastronómico César Moraiz, la concejal Ilda Mercedes Morro y el funcionario municipal Marcelo Cardoso. De esta forma, se posicionó a sectores del centro hacia la derecha detrás y en fila del ahora ex presidente del PJ, Juan Manuel Rapacioli, y el titular de Correo Argentino.

Por otro lado, se filtraron fotografías hot de Raverta con su amante guardavidas y las culpas fueron señaladas hacia el sector del peronismo tradicional que encabezaba “Rapa”, sin embargo la realidad es que ello provino desde el circulo interno de la misma funcionaria nacional. Dejando en claro que la relación era irreparable, esta sacó un comunicado que deja expuesta la guerra que se torna mediática de momento.

Con todas las problemáticas a nivel macro, ahora bien ambos comparten similitudes de lo más grande, con la única diferencia de que Montenegro sigue siendo líder del armado oficialista, mientras Raverta ya no es conductora de la oposición. Esta última fue relegada, tras ser apodada “la mariscal de la derrota” por propios y ajenos.

Desde Juntos igualmente se libra una interna de lo más agolpada entre aquellos “Halcones” que son de ideas mucho más inclinadas hacia la centroderecha con peronistas republicanos, cierto sector minoritario del radicalismo, integrantes de la Coalición Cívica ARI, buena parte de Propuesta Republicana (PRO) y algunos liberales que responden al círculo del legislador Ricardo López Murphy.

La otra parte de la mecha se agrupa entre gran sector de la Unión Cívica Radical (UCR), algunos peronistas disidentes de Cardoso, ideólogos del centro hacia la izquierda del PRO y otros “traidores” del Gabinete municipal. Bajo el seudónimo de “Palomas” se identifica a dicho grupo. ¿Qué nombres pesados lo conformarán en su plenitud misma?

En el lado de Todos, hay poca empatía partiendo desde el sector duro del kirchnerismo que se embandera en su mayoría con La Cámpora, liderada por Fernanda Raverta y secundada en 2 partes: Santoro y Sívori. Desde el otro extremo, “Manino” logró unir al resto del peronismo detrás de él entre sindicalistas, duhaldistas, cierto sector de la centroderecha que se identifica en Juntos, ortodoxos, vieja militancia, massistas y algunos empresarios.

Ante todo lo referido, es importante entender la importancia vital de lo que sucede en la ciudad de Mar del Plata, convirtiéndose en nueva sede de la lucha entre las 2 alianzas más grandes del país. Algo así como una nueva Capital de la lucha ególatra por ver quién tiene más adeptos. Aunque en este caso se tornó más personal que ideológico.

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