Panorama Político de Mar del Plata
El escenario

Acuerdos en el papel, tensión en la calle: la interna que desgasta a Agustín "Meme"

El interino marplatense Agustín Neme y su pelea con el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM). (Dibujo: NOVA)

La relación entre el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM) y el interino de General Pueyrredon, Agustín Neme, atraviesa un delicado equilibrio entre la negociación formal y la desconfianza política.

Desde su asunción tras la licencia de Guillermo Montenegro, el dirigente del Propuesta Republicana (PRO) intentó mostrarse dialoguista al sellar un acuerdo paritario que prometía recomposición salarial y previsibilidad hasta 2026. Sin embargo, detrás de la foto del consenso, la realidad financiera del municipio rápidamente expuso grietas que el propio Ejecutivo no pudo disimular.

El primer gran traspié llegó con el desdoblamiento del pago de salarios en diciembre, una decisión que afectó a un sector de los trabajadores municipales y que obligó al STM a declararse en estado de alerta y movilización.

El argumento oficial habló de "desequilibrio financiero", pero desde el gremio denunciaron que la situación es consecuencia directa de un modelo de gestión que prioriza ajustes y designaciones políticas antes que garantizar el salario en tiempo y forma.

La tensión escaló con presentaciones ante el Ministerio de Trabajo bonaerense y protestas públicas que dejaron en evidencia que la paz salarial duró poco.

A esto se sumaron fuertes cuestionamientos del sindicato por la designación de más de una veintena de funcionarios jerárquicos sin concurso en plena transición de mando.

El STM calificó la maniobra como una afrenta a la transparencia y una carga innecesaria para las cuentas municipales. Mientras tanto, Neme evitó confrontar de manera directa, pero ya había dejado clara su postura meses antes, cuando como concejal acusó al gremio de prácticas "extorsivas" ante un plan de lucha.

Esa memoria reciente vuelve a tensionar el vínculo y alimenta la percepción de que el diálogo actual es más circunstancial que genuino.

En definitiva, la gestión interina de Agustín Neme parece atrapada en una contradicción: intenta exhibir gobernabilidad mediante acuerdos paritarios, pero tropieza con decisiones administrativas que erosionan la confianza de los trabajadores.

Con un sindicato movilizado y una situación económica frágil, el intendente enfrenta el desafío de demostrar que su conducción no será una mera continuidad del ajuste, sino una gestión capaz de sostener derechos laborales sin convertir cada fin de mes en un nuevo foco de conflicto.

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