Panorama Político de Mar del Plata
El escenario

Agustin Neme prometió transparencia en Mar del Plata y terminó usando la plata del turismo como una billetera propia

El interino marplatense Agustín Neme. (Dibujo: NOVA)

El derrumbe turístico llegó al Honorable Concejo Deliberante con un expediente bajo el brazo y una bronca que ya no se aguanta más. Las principales cámaras empresariales de Mar del Plata decidieron dar el salto del mostrador al recinto legislativo para plantarle un freno de mano al intendente interino Agustín Neme y su manejo discrecional de los recursos que deberían promocionar la ciudad.

El reclamo es tan contundente como sencillo: exigen una ordenanza que garantice la transferencia automática del Fondo de Promoción Turística al EMTURyC, y que esa plata deje de ser moneda de cambio para tapar agujeros del municipio.

La presentación de las entidades no es un simple capricho burocrático ni un berrinche de comerciantes malhumorados. El empresariado advirtió con números en mano que la caída sostenida de visitantes ya no es una mala racha, sino una tendencia estructural que está pulverizando el empleo local. La temporada baja se parece más a un páramo que a un receso, y los fines de semana largos que antes salvaban el mes hoy apenas alcanzan para un suspiro.

En este contexto, que el Fondo de Promoción termine engrosando la cuenta unificada del Ejecutivo para pagar sueldos de otras áreas no es solo una irregularidad contable, es un acto de canibalismo político donde Neme se come a la gallina de los huevos de oro.

El planteo de las cámaras tiene un destinatario claro y un nombre propio. Agustín Neme, el interino que llegó a la intendencia por la licencia de su antecesor, debería estar demostrando capacidad de gestión y transparencia, pero lo que muestra es una vocación por mantener viva la polémica del uso de fondos.

Los empresarios recordaron que durante el debate del Presupuesto 2026 recibieron el compromiso de que el desvío de estos recursos para cubrir salarios sería excepcional y no superaría el 20 por ciento durante este año. Sin embargo, ese compromiso quedó en la misma categoría que las promesas de campaña: papel mojado, y papel barato.

La indignación del sector se expresa en términos que no admiten doble lectura. Señalaron que "la integración de estos recursos en la cuenta unificada del Ejecutivo, permitiendo que el dinero aportado específicamente para el turismo sea desviado hacia otros destinos, constituye una flagrante violación a la norma de afectación específica". Neme está usando la plata de los que la generan para tapar sus propias ineficiencias, y el turismo paga el pato mientras el municipio se sigue achicando.

El mensaje del empresariado trasciende el reclamo administrativo y se convierte en un cachetazo con guante blanco a la gestión de Neme. Insistieron en que la actual coyuntura económica no admite dilaciones, burocracia ni desvíos, y que los recursos aportados por los ciudadanos deben administrarse sin intermediaciones discrecionales.

La frase "no promocionar la ciudad como destino significa más desocupación y vecinos sin empleo e ingresos" no es una declaración menor: es el equivalente político a ponerle un cartel de "se busca responsable" en la puerta del Palacio Municipal.

Mientras Neme sigue en su rol de interino con ínfulas de estadista, los números del turismo no mienten y las consecuencias de la falta de políticas activas ya se sienten en las calles. La gestión del interino parece atrapada en una lógica cortoplacista donde el Fondo de Promoción es visto como un salvavidas financiero para el municipio, sin importar que ese salvavidas esté hecho con el cuero de los trabajadores del sector.

La pregunta que queda flotando en el recinto del HCD es incómoda y directa: si Neme no puede garantizar el uso correcto de los fondos del turismo, ¿qué garantía puede dar para el resto de la administración?

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