Denuncian maniobras de Abad para blindar Mar del Plata y crecen las acusaciones de proscripción dentro de la UCR
La interna de la Unión Cívica Radical bonaerense sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que dirigentes vinculados al sector de Facundo Manes denunciaran supuestas maniobras de proscripción política en Mar del Plata, distrito considerado clave para el futuro del partido en la provincia.
Las acusaciones apuntan directamente contra el senador nacional Maximiliano Abad, a quien responsabilizan por bloquear el crecimiento de sectores opositores dentro del radicalismo local mediante acuerdos políticos que garantizarían el control absoluto del partido en General Pueyrredon.
Según denunciaron referentes radicales enfrentados al abadismo, existiría un entendimiento político para evitar que dirigentes cercanos al diputado nacional Pablo Juliano y al espacio de Facundo Manes desarrollen actividad territorial en Mar del Plata.
"Estamos prácticamente proscriptos. Hay reuniones en ciudades de la región como Rauch, Ayacucho o Lobería, pero cuando se trata de Mar del Plata parece existir un pacto para que nadie dispute el liderazgo de Abad", sostuvo uno de los dirigentes consultados.
Las críticas también apuntan a la estrecha relación política que el senador mantiene con el intendente Guillermo Montenegro. Para sus detractores, esa alianza terminó diluyendo la identidad histórica del radicalismo marplatense y subordinando a la UCR a las decisiones del PRO.
En ese contexto, dirigentes opositores aseguran que el verdadero objetivo de Abad sería garantizar una futura convergencia con sectores vinculados a Patricia Bullrich y La Libertad Avanza. "Están esperando el momento para dar el salto definitivo. Lo que quede del radicalismo terminará alineado con ese proyecto", advirtieron.
La situación genera malestar especialmente entre sectores que consideran que la conducción provincial abandonó la construcción partidaria y redujo la capacidad de representación territorial que históricamente tuvo la UCR en la provincia de Buenos Aires.
Las críticas no se limitan a la vida interna del partido. También cuestionan el rol desempeñado por el radicalismo dentro del gobierno municipal de General Pueyrredon, donde ocupa espacios de gestión desde hace años. Según los sectores enfrentados a Abad, la participación en la administración de Montenegro no produjo beneficios políticos para el partido y terminó asociando a la UCR con una gestión que enfrenta cuestionamientos por el estado de la ciudad.
En ese sentido, algunos referentes señalaron como ejemplo la situación del Estadio José María Minella y el deterioro de distintos servicios municipales. "La UCR forma parte de una administración que atraviesa uno de los momentos más complejos de la ciudad y aun así pretende mostrarse como una alternativa", cuestionaron.
Las diferencias aparecen además en la antesala de una nueva etapa de definiciones dentro del radicalismo bonaerense. Mientras Abad busca conservar influencia en la estructura partidaria provincial, sus críticos sostienen que el partido perdió peso político durante su conducción y quedó relegado detrás de las decisiones del PRO.
"Mar del Plata la va a ganar, pero a los sopapos", resumió uno de los dirigentes consultados, reflejando el nivel de tensión que atraviesa la principal interna radical del interior bonaerense.
A pocos días de nuevas definiciones partidarias, las denuncias por presuntas exclusiones políticas y los cuestionamientos a la estrategia de alianzas profundizan una fractura que parece cada vez más difícil de contener dentro de la UCR bonaerense.








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