Política
Flojito de papeles

Sin plan contra la delincuencia: la descuidada Secretaría de Seguridad de Mar del Plata

Guillermo Montenegro junto al secretario de Seguridad, Horacio García, y el subsecretario, Gustavo Jara.
Jara junto a la concejal radical Vilma Baragiola y sus asesores.

‘‘Montenegro es seguridad’’, fue el slogan de campaña en 2019 para llegar a la intendencia de Mar del Plata, sin embargo, es la mayor incógnita que se presenta actualmente. Dicha promesa comenzó a tomar forma con el traslado del despacho comunal del Palacio municipal de avenida Luro e Irigoyen, hacia la COM ubicada en la avenida Juan B. Justo, pero se desmoronó como un castillo de naipes.

El colmo llegó a su punto al trascender que, a fines de la semana pasada, delincuentes no identificados le robaron el arma reglamentaria al subsecretario de Seguridad del municipio, Gustavo Jara, quien no la llevaba sospechosamente consigo, sino que la había olvidado en el interior de su auto al estacionarlo en el barrio San José.

Su primera apuesta fue hacia Darío Oroquieta, el ex colaborador de Patricia Bullrich en el Ministerio de Seguridad de la Nación, al ya mencionado subsecretario. Este último, presidió el cuestionado aparato de Inteligencia macrista llamado CICRE y, a su vez, es actualmente el propietario de la cervecería La Piba (casualmente es el apodo de la ex ministro de Seguridad de la Nación).

Desde el inicio de la gestión, ambos funcionarios tuvieron encontronazos y su relación estuvo envuelta en escándalos. Un claro ejemplo fue cuando delante de policías y municipales, ambos discutieron a punto de terminar en golpes de puño, dentro de las instalaciones de la COM.

Por otra parte, hubo una lluvia de quejas devenidas desde los distintos foros de seguridad marplatenses, al no tener peso en las decisiones. Ello culminó, tiempo después con el final de Oroquieta, en el medio de una feroz interna desatada entre ambos funcionarios.

El caso payasesco de Gustavo Jara

Una vez anunciado el nuevo secretario de Seguridad, Horacio García, parecía todo tener cierta tranquilidad y sensación de calma. Sin embargo, no tardó el tiempo en volver a demostrar falencias, tales a las de un circo.

Jara se encargó el 14 de enero del 2020 en dejar nuevamente expuesto al Gabinete de Montenegro, cuando estacionó su Peugeot 308 en el barrio San José y al regresar a su vehículo comprobó que delincuentes habían violentado una de sus puertas para sustraerle su pistola 9 mm marca Taurus y los papeles de portación de la misma.

Actualmente, el hecho es investigado por la fiscalía número 20 de la Justicia de Mar del Plata, con la colaboración de la Comisaría Segunda. Asimismo, los ciudadanos se realizan la interrogante de qué hacía un funcionario municipal civil sin estado y autoridad policial o de una fuerza armada. También el por qué de portar un arma de esas características en la guantera de su auto y en plena vía pública.

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