Opinión
Comunicado

"No vamos a sumarnos a la unidad que nos propone el Radicalismo Amarillo"

"Desde que Cambiemos llegó al gobierno en diciembre de 2015, un millón y medio de argentinos se sumergieron en la pobreza", recalcaron desde el EPA liderado por Ricardo Alfonsín (Foto: archivo NOVA).

Por el Espacio de Pensamiento Alfonsinista

La sociedad argentina se debate en la incertidumbre que genera un plan económico, consensuado por el Gobierno nacional con el Fondo Monetario Internacional, cuyas consecuencias sociales ya son hoy devastadoras, y con una proyección aún peor, según palabras del propio Presidente de la Nación.  

Somos conscientes, y por eso fuimos muy críticos, del país que nos dejó la supuesta "década ganada", pero no podemos dejar de marcar que, desde que Cambiemos llegó al gobierno en diciembre de 2015, un millón y medio de argentinos se sumergieron en la pobreza, lo que representa un promedio de dos ciudadanos por minuto que caen por debajo del mínimo indispensable para subsistir, algo que no sucedía desde la crisis de 2001.

Con el agravamiento de la crisis económica, una inflación sin control y medidas oficiales que no dan en el centro de la solución a los problemas reales, la pobreza no hace más que aumentar, alcanzando por estas horas a más de 13 millones de ciudadanos, a los que se suman 2,7 millones de indigentes. Esto último empeora si se tiene en cuenta el hecho de que con el macrismo 600 mil habitantes cayeron en la indigencia, es decir, un argentino cada 73 segundos, un dato crudo que sirve para graficar el fuerte deterioro social que sufre el país y que afecta a más de un tercio de la población.

Con una realidad que acecha y acorrala a la sociedad en su conjunto, hay cifras que sirven claramente para evidenciar cómo la situación estructural de pobreza ha calado hasta lo más hondo. De acuerdo a datos oficiales, en nuestro país existen algo más de 22 millones de personas que no tienen cobertura de salud. Es decir, la mitad de los argentinos no tiene forma de hacer frente a una enfermedad, algo que lo compara con las peores naciones del mundo.  

En esta semana, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) reveló que Mar del Plata tiene 127.409 pobres y 31.014 indigentes. Al mismo tiempo, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires autorizó un nuevo aumento en las boletas de luz, con una suba promedio del 24 por ciento. Por su parte, el Presidente Macri ha dispuesto la eliminación de las bonificaciones por ahorro para los hogares y el pago total del excedente de consumo para los beneficiarios de la tarifa social del gas.

Cálculos realistas consideran que los haberes previsionales van a sufrir una pérdida del 15 por ciento, producto del ajuste votado en el Congreso Nacional en diciembre del año pasado, que nuestro partido acompañó. En cuanto a los salarios de los trabajadores, el propio ministro de Economía ha reconocido públicamente que "lamentablemente, este año van a perder frente a la inflación".

En este marco, al cual se suma la desesperación de miles de comercios y pymes que no saben ya que hacer para seguir llevando adelante su actividad con un mínimo de actividad, más los problemas en que desarrolla su tarea la escuela pública, es que el radicalismo va a llevar adelante su elección de renovación de autoridades.

Quienes creemos que el radicalismo debe volver a sus orígenes, recuperar valores, y marcar con claridad su posición ante esta agobiante realidad, queremos manifestar con firmeza y contundencia que "no vamos a sumarnos a la unidad que nos propone el denominado "PRO Radicalismo ó Radicalismo Amarillo", que ha priorizado los cargos por sobre las ideas y los principios, y ha preferido un silencio cómplice ante el gobierno del PRO para acompañar, como decía Moisés Lebensohn, "con mansedumbre bovina", decisiones que están afectando de manera negativa al conjunto de los argentinos.

No vamos a dejar de militar en política, sino todo lo contrario; vamos a seguir enfocando nuestro accionar en la construcción de una corriente de pensamiento socialdemócrata, dentro y fuera de la UCR, en sintonía con lo que siempre nos propuso el ex presidente Raúl Alfonsín, y en aras de recrear una alternativa progresista que gran parte de la sociedad argentina reclama y merece.

Como decía y nos enseñó Leandro Alem: "Que se rompa pero que no se doble"

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